One Health: una sola salud para un solo planeta - Segunda Parte
Qué es exactamente One Health — y qué no es todavía
Después de leer sobre el SARS, el Nipah y el H1N1, después de conocer a Virchow y a Schwabe, después de entender por qué el paradigma del silo falló — la pregunta inevitable es simple: está bien, entendí el problema. Pero ¿qué es exactamente One Health?
La respuesta honesta es que depende del año en que se pregunte.
One Health no llegó al mundo con una definición acabada. Llegó como una intuición — la intuición de que la salud humana, animal y ecosistémica son una sola cosa — y tardó casi veinte años en construir un consenso formal sobre qué significa eso en términos operativos, éticos e institucionales. Ese proceso de construcción no fue lineal. Fue una serie de actualizaciones forzadas por crisis que la versión anterior no había anticipado. Y eso, lejos de debilitar el paradigma, lo hace más creíble: muestra una comunidad científica capaz de autocorregirse.
Una definición que tardó veinte años en construirse
La primera versión formal llegó en 2004 con los Principios de Manhattan. Doce recomendaciones producidas en un simposio en la Universidad Rockefeller, bajo el título "Un Mundo, Una Salud". Su propuesta central era clara: reconocer el vínculo esencial entre la salud humana, animal y ambiental, e integrar la ciencia de la salud de la fauna silvestre en la vigilancia global de enfermedades.
Era un avance real. Pero tenía límites que solo se harían visibles con el tiempo. El enfoque estaba centrado de manera estrecha en las enfermedades infecciosas emergentes en la interfaz humano-animal — SARS, influenza aviar, Ébola. Era, en esencia, una respuesta al pánico pandémico de principios del siglo XXI. Y tenía una omisión que en retrospectiva resulta llamativa: las plantas no existían en ese marco. La sanidad vegetal — la fitosalud — era invisible.
Quince años después, el mundo había cambiado de maneras que Manhattan no había anticipado. El cambio climático había dejado de ser una amenaza futura para convertirse en una realidad presente con consecuencias sanitarias medibles. La extinción de especies se aceleraba. Los "mil millones más pobres" — las poblaciones más vulnerables del planeta — seguían sin estar protegidas por un paradigma que en la práctica operaba principalmente en países con sistemas de salud robustos.
En 2019, en Berlín, la comunidad One Health se reunió bajo el título "Un Planeta, Una Salud, Un Futuro" y produjo una actualización crítica. Los Principios de Berlín no eran una revisión cosmética. Eran el reconocimiento explícito de que proteger la salud humana es imposible de forma aislada de la crisis climática y la pérdida de biodiversidad. Incorporaron la resistencia antimicrobiana como amenaza sistémica. Exigieron el desmantelamiento de los subsidios económicos que impulsan la degradación ambiental. Y ampliaron el horizonte temporal del paradigma: de la respuesta a emergencias hacia la sostenibilidad estructural.
La definición más completa llegó en 2022, producida por el Panel de Expertos de Alto Nivel para One Health — el OHHLEP — creado por las cuatro organizaciones internacionales que hoy sostienen el paradigma. Su formulación es precisa: One Health es un enfoque integrado y unificador que tiene como objetivo equilibrar y optimizar de manera sostenible la salud de las personas, los animales, las plantas y los ecosistemas, reconociendo que están estrechamente vinculados e interdependientes.
Tres palabras en esa definición merecen atención. Primero: plantas. Por primera vez en veinte años, la fitosalud existe formalmente en el marco. Segundo: equilibrar. No solo proteger la salud humana usando los animales y los ecosistemas como herramientas — sino equilibrar, lo que implica que todos los componentes tienen valor propio. Tercero: sostenible. One Health no es una respuesta de emergencia. Es una manera de organizar la civilización.
"One Health no llegó al mundo con una definición acabada. Llegó como una intuición que tardó veinte años en construir su propio lenguaje."
Las cuatro C: cómo opera en la práctica
Una definición, por más precisa que sea, no opera sola. One Health necesita mecanismos concretos para traducirse en acción. El OHHLEP los sistematizó en cuatro pilares operativos — las llamadas "4 Cs" — que describen cómo deben relacionarse los sectores para que la colaboración sea real y no retórica.
La primera C es Comunicación: el desarrollo de mecanismos fluidos para que los datos circulen entre los sectores de salud humana, agricultura y medio ambiente. Parece obvio — pero en la práctica supone superar barreras de lenguaje técnico, celos burocráticos y sistemas de información incompatibles. Cuando Indonesia integró sus ministerios de salud y agricultura con autoridades locales en un sistema compartido de vigilancia de zoonosis, estaba aplicando este pilar en condiciones reales.
La segunda C es Coordinación: el diseño de protocolos conjuntos de respuesta. No basta con que los sectores se comuniquen — necesitan actuar bajo esquemas unificados de toma de decisiones. Eslovenia lo formalizó legalmente: su regulación sobre el monitoreo de zoonosis obliga a las autoridades de seguridad alimentaria, salud y agricultura a recolectar y compartir datos comparables bajo protocolos comunes.
La tercera C es Colaboración: la ejecución de intervenciones sobre el terreno que generen beneficios simultáneos para personas, animales y ecosistemas. En Guatemala, un equipo multidisciplinario que integraba científicos, líderes comunitarios y gobierno implementó un enfoque conjunto para el control de la enfermedad de Chagas, combinando mejoras en la vivienda, educación comunitaria y vigilancia epidemiológica. En Chad, se evaluó la viabilidad de campañas de vacunación conjunta para poblaciones nómadas y su ganado en distritos remotos — optimizando recursos logísticos en condiciones donde la separación disciplinar sería simplemente inviable.
La cuarta C es Creación de Capacidades: el fortalecimiento de la infraestructura científica y del capital humano mediante programas de entrenamiento transversales. Egipto, con el apoyo de la Cuadripartita, desarrolló un manual nacional para sensibilizar a profesionales de salud humana, animal y ambiental en el abordaje coordinado de la influenza aviar y la resistencia antimicrobiana.
Pero las 4 Cs describen el cómo. El OHHLEP establece también un para qué — cinco principios éticos que definen bajo qué condiciones de justicia debe operar esa colaboración. Equidad entre sectores y disciplinas, para revertir la asimetría histórica que privilegia la medicina humana sobre la veterinaria y la ambiental. Paridad sociopolítica y multicultural, para incluir de manera vinculante a comunidades locales, pueblos indígenas y grupos marginados. Equilibrio socioecológico, para reconocer el valor intrínseco de todos los seres vivos. Corresponsabilidad — stewardship — para que los humanos asuman la responsabilidad de cambiar sus patrones de consumo y producción. Y transdisciplinariedad, para integrar no solo las ciencias formales sino también los conocimientos ecológicos tradicionales y los saberes autóctonos.
La distinción entre las 4 Cs y los principios éticos no es académica. Es la diferencia entre una burocracia coordinada y un paradigma transformador. Las 4 Cs derriban las barreras físicas entre ministerios. Los principios éticos aseguran que, una vez conectados esos ministerios, la colaboración no reproduzca las mismas jerarquías que el paradigma dice querer superar.
"Las 4 Cs derriban las barreras físicas entre ministerios. Los principios éticos aseguran que la colaboración no reproduzca las mismas jerarquías que el paradigma dice querer superar."
La Cuadripartita: cuando cuatro organizaciones intentan hablar el mismo idioma
La arquitectura institucional de One Health descansa hoy sobre cuatro organizaciones internacionales que, juntas, forman lo que se conoce como la Cuadripartita: la OMS, la FAO, la OMSA — antes conocida como OIE — y el PNUMA.
Cada una llega al paradigma desde su propio mandato histórico. La OMS lidera la salud pública humana y gestiona el Reglamento Sanitario Internacional. La FAO se ocupa de los sistemas agroalimentarios, la fitosalud y la seguridad alimentaria. La OMSA establece los estándares de bioseguridad ganadera y el comercio transparente de animales. El PNUMA aporta la dimensión ecológica: conservación de biodiversidad, restauración de ecosistemas y desarrollo de indicadores biofísicos para monitorear riesgos de spillover.
En teoría, la complementariedad es perfecta. En la práctica, coordinar cuatro organizaciones con mandatos distintos, presupuestos separados y culturas institucionales propias es un desafío permanente. El Secretariado conjunto — actualmente alojado administrativamente en la OMS — funciona como el mecanismo de comunicación entre las agencias las 24 horas. Las decisiones estratégicas se toman en la Reunión Ejecutiva Anual de Directores Generales, mientras que un Grupo de Gestión de Alto Nivel se reúne trimestralmente para supervisar el progreso técnico.
El 3 de febrero de 2026, las cuatro organizaciones renovaron su Memorando de Entendimiento con vigencia hasta el 28 de noviembre de 2030. Es una señal de continuidad institucional en un momento en que el multilateralismo enfrenta presiones en múltiples frentes. El documento reafirma el compromiso de trabajar de forma coordinada en las áreas prioritarias del paradigma: resistencia antimicrobiana, seguridad alimentaria y preparación ante pandemias.
El plan operativo que articula ese compromiso es el One Health Joint Plan of Action 2022-2026, organizado en seis ejes interdependientes. El primero fortalece las capacidades transversales de One Health en los sistemas de salud nacionales. El segundo reduce los riesgos de epidemias y pandemias zoonóticas desde su origen — incluyendo la deforestación como factor de riesgo primario. El tercero controla enfermedades zoonóticas endémicas y vectoriales. El cuarto gestiona los riesgos de inocuidad alimentaria en las cadenas productivas. El quinto enfrenta la resistencia antimicrobiana. El sexto integra de manera sistemática el medio ambiente en el enfoque.
Ese sexto eje — la integración ambiental — es también donde la brecha entre la retórica y la práctica es más visible. De las 114 actividades propuestas en el plan, solo una se centra específicamente en la transición hacia una agricultura sostenible. Las plantas, formalmente incorporadas en la definición del OHHLEP en 2022, siguen siendo prácticamente invisibles en la implementación concreta.
One Health, EcoHealth, Planetary Health: ¿hermanos o rivales?
El lector que se acerca por primera vez al campo de la salud global integrada se encuentra con tres marcos que parecen decir lo mismo pero que, en realidad, parten de preguntas distintas y llegan a respuestas distintas.
One Health pregunta: ¿cómo protegemos la salud en la interfaz entre humanos, animales y ecosistemas? Su fortaleza es la acción concreta — zoonosis, resistencia antimicrobiana, inocuidad alimentaria. Su debilidad histórica ha sido el antropocentrismo implícito: los animales y los ecosistemas importan, pero frecuentemente importan en la medida en que afectan a los humanos.
EcoHealth pregunta: ¿cómo construimos sistemas de salud que reconozcan el valor intrínseco de todas las especies y la equidad social como condición de la salud? Es el marco más ecocéntrico de los tres — el que más radicalmente cuestiona la jerarquía que pone al humano en el centro. Su experiencia en desarrollo sostenible, participación comunitaria y saberes indígenas complementa lo que One Health tiende a ignorar.
Planetary Health pregunta: ¿cómo garantizamos la viabilidad de la civilización humana en un planeta con límites biofísicos? Es paradójicamente el más antropocéntrico de los tres — el medio ambiente se protege como soporte de la humanidad, no por su valor propio. Su fortaleza es la escala: piensa en términos de fronteras planetarias y sistemas globales. Su debilidad es que la salud animal, salvo como componente de los sistemas naturales, casi no existe en su marco.
La literatura los define como complementarios, no competidores. Y hay evidencia de que pueden operar juntos: la Conferencia de Berlín de 2019 reunió explícitamente a las tres comunidades. El caso de Mali muestra una plataforma que integra diez ministerios bajo una etiqueta One Health pero con principios operativos de EcoHealth. La iniciativa de WWF propone estrategias que combinan la "inmunidad del paisaje" de EcoHealth con la mitigación climática de Planetary Health bajo el paraguas de One Health.
Pero hay una tensión financiera real: Planetary Health atrae más fondos porque su enfoque antropocéntrico es más fácil de vender a donantes que priorizan el bienestar humano. One Health ha enfrentado dificultades para demostrar retornos de inversión evidentes a corto plazo fuera de la medicina tradicional. EcoHealth, el más radical de los tres, es también el menos financiado.
"Los tres marcos hacen preguntas distintas. One Health: ¿cómo protegemos la salud en la interfaz? EcoHealth: ¿cómo reconocemos el valor de todas las especies? Planetary Health: ¿cómo garantizamos la viabilidad de la civilización?"
Las tensiones que el paradigma reconoce
Cualquier paradigma que se presenta a sí mismo como la respuesta merece escepticismo. One Health, en sus formulaciones más honestas, no lo hace — reconoce sus propias limitaciones con una claridad que merece ser subrayada.
La primera tensión es entre el ideal y la práctica. La definición del OHHLEP es inclusiva: humanos, animales, plantas, ecosistemas. La práctica es binaria: salud humana y salud animal. Los análisis bibliométricos muestran una ausencia casi total de la fitosalud en la literatura de One Health. De los 22 planes de acción nacionales analizados, la gran mayoría se enfoca exclusivamente en zoonosis y resistencia antimicrobiana, ignorando los pilares ambientales y vegetales. Una sola actividad de 114 en el Joint Plan of Action aborda la transición hacia una agricultura sostenible.
La segunda tensión es la asimetría de poder. Los sectores de salud humana dominan la agenda y el financiamiento. El sector ambiental y fitosanitario carecen de marcos de inversión equivalentes. La jerarquía implícita — humanos primero, animales segundo, plantas y ecosistemas casi nunca — contradice el principio de equidad entre sectores que el OHHLEP proclama.
La tercera tensión es lo que los investigadores han llamado "One Health washing": el uso de la etiqueta para validar investigaciones tradicionales monodisciplinarias que no presentan colaboración transectorial real. El término existe porque el problema existe.
La cuarta tensión es filosófica, y es la más profunda: ¿pueden los ecosistemas tener "salud" en sentido literal? Algunos investigadores argumentan que la salud, en sentido estricto, requiere un organismo individual con capacidad homeostática. Hablar de "salud ecosistémica" sería, desde esta perspectiva, una metáfora útil pero sin base clínica real. No hay consenso sobre esto — es un debate abierto que toca los fundamentos ontológicos del paradigma.
Estas tensiones no invalidan One Health. Las invalidan solo si el paradigma pretende estar terminado. Si se entiende como una arquitectura en construcción — un andamiaje que el mundo está levantando en tiempo real, con todas las imperfecciones que eso implica — entonces las tensiones son exactamente lo que deberían ser: señales de dónde hay que trabajar a continuación.
Lo que la Parte 1 mostró es que el problema es real y que la separación disciplinar tiene un costo medible. Lo que la Parte 2 muestra es que la respuesta institucional existe, tiene estructura, tiene principios, tiene financiamiento y tiene honestidad suficiente para reconocer sus propias brechas.
One Health no es la solución definitiva. Es el mejor marco disponible para hacer las preguntas correctas — y eso, en un campo tan complejo, es ya un logro considerable.
En la Parte 3 exploraremos los fundamentos filosóficos y epistemológicos del paradigma: qué visión del mundo subyace a One Health, qué corrientes intelectuales lo sostienen, y por qué el pensamiento sistémico y la teoría de la complejidad son indispensables para entenderlo.
Referencias bibliográficas
- OHHLEP (2022). One Health: A new definition for a sustainable and healthy future. Panel de Expertos de Alto Nivel para Una Sola Salud.
- Wildlife Conservation Society — WCS (2004). The Manhattan Principles on 'One World, One Health'. Universidad Rockefeller.
- Wildlife Conservation Society — WCS & Ministerio Federal de Relaciones Exteriores de Alemania (2019). The Berlin Principles on One Health.
- FAO, PNUMA, OMS, OMSA (2022). One Health Joint Plan of Action 2022–2026.
- FAO, PNUMA, OMS, OMSA (2026). Memorando de Entendimiento renovado de la Cuadripartita. Firmado el 3 de febrero de 2026.
- FAO/OMS/OMSA/PNUMA (2022). Quadripartite Collaboration — Capacity building manual.
- Slovenia (2013). Regulation on the monitoring of zoonoses.
- Indonesia (2022). Guidelines for the Prevention and Control of Zoonoses.
- WWF (2024). Toward a healthy planet.
- STAR-IDAZ (2025). Why One Health Matters.
Este artículo es la segunda parte de la serie "One Health: una sola salud para un solo planeta" de Medicina Ecosistémica
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